Trabajos 3º E.S.O. B

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    lunes, enero 22, 2007

    El corán

    ¿ Qué es el Sagrado Corán ?
    El Sagrado Corán es el Libro de Dios, revelado a Su Mensajero Muhammad a fin
    de sacar a la gente de las tinieblas a la luz y salvarlos de la
    incredulidad, injusticia y depravación.
    « Es un libro que se te ha hecho descender para que saques a los hombres de
    las tinieblas a la luz con el permiso de su Señor, hacia el camino del
    Poderoso, el Digno de Alabanza » (Corán 14: 1)
    El Corán, la última revelación de Dios, es la fuente primordial de la fe, y
    práctica de cada musulmán.

    Dios, glorificado sea, hizo descender este sagrado Corán a Su Profeta para
    conseguir unos sublimes objetivos y unas loables lecciones, entre las cuales
    destacan:
    1. Para que este Corán sea una guía hacia el camino recto y hacia la
    felicidad a la cual aspiran las almas.

    Dios, glorificado sea, depositó en el Corán las creencias correctas, el
    culto debido, las nobles legislaciones, los modales ejemplares y las sabias
    orientaciones.

    Debido a todo esto, el Corán es, sin duda, la mejor de las revelaciones
    divinas, la que más satisface las necesidades de los seres humanos y el más
    ideal para orientar a la humanidad a la senda recta. Dios dice: « Os ha
    venido, procedente de Dios, una luz y un Libro claro, con el cual Dios guía
    a quienes buscan Su complacencia por los caminos de la salvación, con Su
    permiso, y los saca de las tinieblas a la luz y los guía al camino recto »
    (Corán 5: 15-16)
    2. Otro de los objetivos por los cuales se reveló el Corán, es que sea un
    milagro que acredite la veracidad del mensaje del Profeta Muhammad, quien,
    por orden divina, desafió a los árabes a que compusieran un Libro semejante
    al Corán. A pesar de ser ellos una comunidad dotada de gran elocuencia,
    fueron incapaces de hacerlo. Luego fueron incapaces de componer solamente
    diez suras, y, finalmente, no pudieron componer ni siquiera una sola sura,
    lo que confirma el milagro de la inimitabilidad de este Libro. Dios dice: «
    Si tenéis alguna duda sobre lo que hemos revelado a Nuestro siervo, traed
    una sura semejante. Llamad a vuestros testigos, fuera de Dios, si sois
    veraces. Si no lo hacéis - y no lo haréis - evitad el fuego, cuyo
    combustible son las gentes y las piedras, que fue preparado para los
    incrédulos. »
    3. Otro objetivo es que la gente adore a Dios, recitando, memorizando y
    obrando según sus leyes.

    Estos son los objetivos por los cuales dios - Glorificado sea - reveló el
    Corán. Dios se encargó de guardar el Corán intacto.
    « Nosotros revelamos el Corán y nosotros nos encargamos de conservarlo ».
    (Corán 15 : 9)

    Una de las muestras de la atención divina al Corán consiste en conservarlo
    intacto a lo largo de todas las épocas de una forma veraz y perfecta.
    El Corán trata todos los temas que se relacionan con los seres humanos:
    sabiduría, doctrina, adoración, transacciones, leyes, etc., pero su tema
    básico es la relación entre Dios y sus criaturas. Al mismo tiempo provee
    líneas de Guía y detalladas enseñanzas para lograr una sociedad justa, una
    conducta humana correcta y un sistema económico equitativo.
    Hay que tener en cuenta que el Sagrado Corán fue revelado en árabe al
    profeta Muhammad ( la paz y las bendiciones de Dios sean con él) , por lo
    tanto cualquier traducción del mismo, ya sea en castellano o en cualquier
    otro idioma, no es el Corán, ni es una versión del mismo; es tan solo una
    traducción de los significados del Corán. El Corán como tal, existe tan solo
    en árabe tal y como fuera revelado.

    Trabajo realizado por Alberto Expósito, Juan Manuel Mínguez y Andrés Rivera

    Creencias Islámicas básicas

    ALGUNAS CREENCIAS ISLÁMICAS BÁSICAS

    1) La creencia en Dios:
    Los musulmanes creen en un, Único e Incomparable Dios, que no tiene hijo ni
    socio, y que Él es el único que posee el derecho de ser adorado. Él es el
    Dios verdadero y cualquier otra deidad es falsa. Él tiene los más magníficos
    Nombres, sublimes y perfectos Atributos. Nadie comparte su Divinidad, ni sus
    Atributos. En el Corán Dios se describe a si Mismo:
    Di: Él es Allah, Uno. Allah, el Señor Absoluto. (A quien todos se dirigen en
    sus necesidades) No ha engendrado ni ha sido engendrado. Y no hay nadie que
    se le parezca."
    Nadie tiene el derecho de ser invocado, suplicado, que le sea rezado o le
    sea dedicado cualquier acto de adoración, sino Dios solamente.
    Únicamente Dios es el Todopoderoso, el Creador, el Soberano y Señor de todo
    lo que hay en el Universo. Él se encarga de todos los asuntos. No necesita
    ni depende de sus criaturas, y todas sus criaturas dependen de Él. Él es el
    Omnioyente, el Omnividente. En una forma perfecta, su conocimiento engloba a
    todas las cosas las evidentes y las secretas, lo público y lo privado. Él
    conoce lo que pasó, lo que pasará y cómo pasará. Nada ocurre en el universo
    si no es por que Él quiere. Lo que desea es y lo que no desea no es, y nunca
    será. Su deseo está por encima del deseo de todas sus criaturas. Tiene poder
    por sobre todas las cosas, y es capaz de hacer todo lo que desea. Es el
    Graciabilísimo, el Misericordioso, y el Más Benévolo. En uno de los dichos
    del Profeta Muhammad,nos es dicho que Dios es más misericordioso con sus
    criaturas de lo que una madre lo es con su hijo. Dios está exento de la
    injusticia y la tiranía. Es el más sabio en todas su acciones y decretos. Si
    alguien quiere pedirle a Dios algo debe pedírselo sólo a Él, sin pedirle a
    alguien más que interceda por él. No existen intermediarios entre Dios y
    aquellos que buscan Su ayuda.
    Dios no es Jesús, y Jesús no es Dios.El mismo Jesús negó eso. Dios dice en
    el Corán:
    Realmente han caído en incredulidad quienes dice: Allah es el Ungido, hijo
    de Maryam. Cuando fue el Ungido quien dijo a los hijos de Israel: ¡Adorad a
    Allah! Mi Señor y el vuestro. Quien asocie algo con Allah, Allah le vedará
    el jardín y su refugio será el Fuego. No hay quien auxilie a los injustos. "
    Dios no es una Trinidad. Dios dijo en el Corán:
    Y han caído en incredulidad los que dicen: Allah es el tercero de tres,
    cuando no hay sino un único Dios si no dejan de decir lo que dicen, ésos que
    han caído en la incredulidad tendrán un castigo doloroso. ¿Es que no van a
    volverse hacia Allah y Le van a pedir perdón? Allah es perdonador y
    Compasivo. El Ungido, hijo de Maryam, no es más que un mensajero antes del
    cual ya hubo otros mensajeros...
    El Islam niega que Dios descansó en el séptimo día de la Creación, que Él
    lucho con uno de Sus ángeles, que Él es un envidioso conspirador contra la
    raza humana o que Él se ha encarnado en algún ser humano. El Islam también
    rechaza la atribución de cualquier forma humana a Dios. Todas estas cosas
    son consideradas blasfemas. Dios es el Exaltado. Está muy lejos de cualquier
    imperfección. Nunca se fatiga y ni la somnolencia, ni el sueño le afectan.
    La palabra árabe Allah significa Dios (el Dios Uno y Único que creó todo el
    Universo). Esta palabra 'Allah' es el nombre para Dios, utilizado por las
    personas que hablan árabe, tanto cristianos, como musulmanes. Esta palabra,
    la cual no tiene forma femenina ni plural, no puede ser utilizada para
    designar algo que no sea el Único Dios verdadero. La palabra árabe Allah
    aparece en el Corán cerca de 2.700 veces. En arameo, un idioma muy cercano y
    afín con el árabe, que era el idioma que Jesús habitualmente hablaba,4 se es
    referido a Dios también como Allah.
    2) La creencia en los Ángeles:
    Los musulmanes creen en la existencia de los Ángeles y que estos son
    criaturas honorables. Los ángeles solo adoran a Dios, le obedecen y actúan
    sólo por órdenes suyas. Entre los ángeles está Gabriel, quien descendió el
    Corán al profeta Muhammad.
    3) La creencia en los libros revelados
    por Dios:
    Los musulmanes creen que Dios reveló las escrituras a sus mensajeros como
    prueba para la humanidad y como una guía para la misma. Entre esos libros se
    encuentra el Corán que Dios reveló al profeta Muhammad. Dios ha garantizado
    la protección del Corán de cualquier corrupción o distorsión, Dios dijo:
    Nosotros hemos hecho descender el Recuerdo (el Corán) y somos sus
    guardianes.
    4) La creencia en los profetas y mensajeros de Dios:
    Los musulmanes creen en los profetas y mensajeros de Dios, comenzando con
    Adán, incluyendo a Noé, Abraham, Ismael, Isaac, Jacob, Moisés y Jesús (La
    Paz sea sobre todos ellos). Pero el último mensaje de Dios para el hombre,
    una reconfirmación del eterno mensaje, le fue revelado al profeta Muhammad.
    Los musulmanes creen que Muhammad,es el último profeta enviado por Dios, tal
    y como lo dice Dios:
    Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros hombres sino que es el
    Mensajero de Allah y el sello de los profetas...
    Los musulmanes creen que todos los profetas y mensajeros fueron creados como
    seres humanos que no poseían ninguna de las cualidades y atributos divinos
    de Dios.
    5) La creencia en el Día del Juicio:
    El musulmán cree en el Día del Juicio (El Día de la Resurrección) cuando
    todas las personas serán resucitadas para ser juzgadas por Dios con relación
    a sus creencias y acciones.
    6) La creencia en Al-Qadar:
    Los musulmanes creen en el Al-Qadar que es la Divina Predestinación, pero
    esta creencia en la Divina Predestinación no significa que el ser humano no
    tiene libre albedrío. Al contrario los musulmanes creen que Dios ha dado a
    los seres humanos el libre albedrío. Esto significa que ellos pueden escoger
    entre el bien y el mal y que ellos son responsables por sus decisiones.
    La creencia en la Divina Predestinación incluye la creencia en cuatro
    conceptos: 1) Dios sabe todas las cosas. Conoce lo que ha pasado y lo que va
    a pasar. 2) Dios ha registrado todo lo que ha pasado y todo lo que pasará
    hasta el Día del Juicio. 3) Cualquier cosa que Dios quiera que pase sucede,
    y cualquier cosa que Dios no quiera que suceda no pasa. 4) Dios es el
    creador de todo.

    Trabajo realizado por Sonia Rodríguez y Sara Ramírez

    El Islam en el S.XXI

    El Islam en el siglo XXI

    El Islam del siglo XXI no puede ser más que el Islam eterno, pues el Islam
    no es una religión entre otras, sino la religión fundamental y primera desde
    Adam hasta nosotros, desde que Dios, como dice el Corán:
    “...insufló en el hombre Su espíritu.”

    No hay un Islam de Occidente y un Islam del África Negra, ni de Arabia ó la
    India, ni un Islam de Indonesia. No hay más que un sólo Islam, aquél que el
    Corán denomina “la sunna de Dios”, la continuidad de las revelaciones
    proféticas en el último mensaje, el de Muhámmad.
    Nuestra tarea primordial es la de atestiguar nuestra creencia islámica
    viviéndola en su universalidad, y no la de defender un folklore y unas
    tradiciones culturales particulares.
    El profeta Muhámmad jamás pretendió crear una religión nueva —“No soy un
    innovador entre los profetas”. — sino que viene a recordar a todos los
    hombres la religión primordial:
    “Así pues, dirige tu rostro con firmeza hacia la fe verdadera y perenne,
    como hanif, conforme a la disposición natural que Dios ha infundido al
    hombre: pues no permitir que ningún cambio corrompa lo que Dios ha creado
    así, tal es el propósito de la fe verdadera y perenne; pero la mayoría de la
    gente no lo sabe.
    “Decid: Creemos en Dios, en lo que nos ha sido revelado, en lo que le fue
    revelado a Abraham, a Ismail, a Isaac, a Jacob, y a las tribus. Creemos en
    lo que le fue dado a Moisés, a Jesús, y a lo que se le otorgó a los Profetas
    de su Señor. No hacemos distinción alguna entre ellos y lo someternos a
    Dios.
    El profeta Muhámmad ha sido enviado por Dios para confirmar los mensajes
    anteriores, purificándolos de las alteraciones históricas a las que han sido
    sometidos, y completarlos.
    Se exige al musulmán que honre a los profetas anteriores, lo que implica el
    conocimiento de ellos. Así lo dice el Corán:
    “Si tienes duda sobre aquello que te hemos revelado, pregunta a los que
    leían la Escritura revelada con anterioridad a ti”.
    Nuestra fe se verá empobrecida si la proclamamos como la mejor ¡simplemente
    porque ignoramos las restantes! El encerrarnos en nosotros mismos, la
    vanidad y la autosuficiencia son, actualmente, los obstáculos mayores para
    la difusión del Islam en el mundo no musulmán.
    El mensaje esencial y universal del Islam, denominador común de todas las
    religiones y de todas las sabidurías del mundo, abarca lo siguiente:
    — De la trascendencia y unidad de Dios.
    — De la comunidad de los hombres.
    — De su responsabilidad.
    De la trascendencia
    La trascendencia implica las afirmaciones siguientes:
    1. La seguridad de que Dios es único —Tawhid:
    “Si existieran más dioses que Dios, sería el caos. Y qué está por encima de
    toda realidad humana
    2. Que Él es el Creador de todas las cosas y, en consecuencia, que no nos
    bastamos con nosotros mismos:
    “El hombre se vuelve un ser impío en cuanto se considera autosuficiente”.
    3. De este principio de unidad y de esta conciencia de nuestra ‘dependencia’
    del Dios Creador —siendo la autosuficiencia lo contrario de la
    trascendencia— fluye el tercer aspecto de la fe en la trascendencia: el
    reconocimiento de los valores absolutos que están por encima de los
    intereses egoístas de los individuos, de los grupos y de las naciones.
    De la comunidad de los hombres
    La segunda revelación del mensaje es, después de la trascendencia, la
    comunidad (Ummah). El principio comunitario es contrario al que rige el
    individualismo. Para éste, el hombre como individuo es el centro y la medida
    de todas las cosas.
    En la perspectiva islámica de la comunidad, cada cual tiene conciencia de
    ser personalmente responsable de todos los demás. La humanidad es una porque
    Dios, su Creador, es uno. Todos los hombres tienen el mismo origen y son
    creados para el mismo fin:
    “Todos los hombres constituyen una misma comunidad”.
    De su responsabilidad
    La tercera revelación del mensaje, después de la trascendencia y la
    comunidad, es la responsabilidad. El Islam es contrario al fatalismo y a la
    resignación. Es una fuerza subversiva e innovadora porque incluye únicamente
    sumisión a la voluntad de Dios y hace que el hombre sea responsable del
    cumplimiento de la orden divina sobre la tierra.
    Todo en la naturaleza está sometido a la ley de Dios, es ‘muslim’ (musulmán
    quiere decir “sometido a Dios”): una piedra en su caída, un árbol en su
    crecimiento, un animal en sus instintos, están sometidos a la ley de Dios:
    “Nuestro Señor es el que ha dado a cada cosa su forma y su ley, y la ha
    guiado hasta su pleno desarrollo.
    Sólo el ser humano tiene el terrible privilegio de poder desobedecer:
    “Hemos propuesto este mandato —ámana— [de la fe, de la libertad y, por
    tanto, de la responsabilidad] a los Cielos, a la tierra, y a las montañas,
    pero todos se han negado a asumirlo; tuvieron miedo. El hombre, en cambio,
    se hizo cargo. Es, ciertamente, muy impío, muy ignorante.
    Si se convierte en ‘musulmán’, es decir, si responde incondicionalmente a la
    llamada de Dios, según el ejemplo de Abraham, “el Padre de la fe”, mediante
    la aceptación de ser guiado por Dios, lo hace por un acto voluntario, libre
    y responsable.
    Por eso Dios hace que los ángeles —los cuales no tienen poder de
    desobedecer— se inclinen ante él.
    “Cuando haya insuflado en él de Mi Espíritu, prosternáos ante él.”

    Cuando en el Corán se dice ‘no’ a la enemistad en materia religiosa —2-256—
    no se trata únicamente de excluir la enemistad física, militar o policial,
    sino también toda inquietud interior, espiritual; el Corán subraya:
    “La verdad emana de vuestro Señor, así pues el que quiera que crea y el que
    no, que permanezca incrédulo”
    También Dios dice:
    “Le hemos mostrado el camino justo, que lo acepte con agradecimiento o que
    lo rechace.
    Dios, nos dice el Corán, ha hecho del hombre su jalifa en la tierra. Un
    jalifa no es un ejecutante subalterno y pasivo, sino un dirigente
    responsable, encargado de tomar decisiones. Esta función no es privilegio de
    algunos: es la tarea de todo musulmán:
    “Vosotros los creyentes, sois responsables de vosotros mismos.
    La quiebra de una civilización
    Proclamar “Allahu Akbar” —Dios es el más Grande— es relativizar todo poder,
    toda riqueza y todo saber. Ante este grito de fe, hemos visto bajar las
    armas de las más insolentes armadas.
    La necesidad de este mensaje expresa hoy la más evidente quiebra espiritual
    del Occidente. Miles de hombres y mujeres en todo el mundo que aman el
    futuro, sea cual sea su fe, se dan cuenta de que la civilización ha caído en
    quiebra, y de que abandonarse a sus embates conduce a un suicidio
    planetario.
    La deuda de los países del llamado Tercer Mundo se agrava de año en año, y
    la separación no cesa de acrecentarse: el Norte siendo cada vez más rico y
    el Sur cada vez más pobre.
    Después de cinco siglos de hegemonía sin tregua de Occidente en el mundo
    entero, no podríamos imaginar una gestión planetaria más desastrosa.
    La causa profunda de esta política del Occidente —desde lo que denomina su
    ‘Renacimiento’, es decir, desde el nacimiento simultáneo en la Europa del
    siglo XVI del capitalismo y del colonialismo— es el abandono de la fe y su
    sustitución por la voluntad de poder.
    A partir del momento en que una comunidad no reconoce unos valores definidos
    para encauzar la acción, ya no le queda más que los enfrentamientos entre
    las voluntades de poder, de placer y de crecimiento. Es la guerra de todos
    contra todos.
    Occidente se encuentra en esta situación. Su verdadera religión es la fe
    ciega en un dios escondido: el acrecentamiento, es decir, el deseo de
    producir más y más, y cada vez más deprisa, no importa qué cosa sea: útil,
    inútil, nos sirva o sea mortal como el armamento, que es una de sus
    industrias más rentables. Este dios escondido es un dios cruel: exige
    sacrificios humanos.
    Lo que caracteriza al culto de este falso dios, es que prima la capacidad
    del hombre sobre la trascendencia de Dios, y el individualismo sobre la
    comunidad.
    La ‘presunción’ del hombre está proclamada, desde el Renacimiento, en el
    Fausto de Marlowe: “Hombre: por tu poderoso cerebro, conviértete en un dios,
    dueño y señor de todos los elementos”.
    El individualismo es la vuelta, desde el pretendido ‘Renacimiento’, a la
    máxima de los sofistas de la antigua Grecia: “El hombre es el centro y la
    medida de todas las cosas”.
    Esta quiebra de civilización ha engendrado una cultura de la desesperanza.
    Los falsos profetas de la nada y del absurdo reflejan este caos como si
    fuera inevitable y eterno, en lugar de intentar superarlo; enseñan a nuestra
    juventud que la vida no tiene sentido.
    Si la vida no tiene sentido, todo es lícito, hasta el crimen. Y nos
    entregamos a todas las violencias animales entre los individuos, los grupos
    y las naciones: el “equilibrio de terror” se convierte en la ley de estas
    relaciones bestiales entre los hombres, en todos los niveles de la vida
    social.
    La negación del sentido de la vida y de la existencia de los valores
    absolutos ha hecho de la ciencia y de la técnica, admirables medios al
    servicio del hombre, unos fines en sí mismos, tratando de hacernos creer que
    la ciencia y la técnica pueden resolver todos nuestros problemas, y que los
    problemas que ellas no resuelven —los del amor, de la belleza, del sentido
    de la vida— no existen.
    Esta “religión de medios”, erigiendo unos medios para sus propios fines
    —creando falsos dioses; ciencia, técnica, estado, dinero, sexualidad,
    desarrollo— ha creado un nuevo politeísmo y nuevas supersticiones, ha
    transformado la ciencia en positivismo, la técnica en tecnología, la
    política en maquiavelismo.
    El problema fundamental es, pues, devolver al hombre sus dimensiones
    propiamente humanas: la fe en la trascendencia, en Dios, en la comunidad
    humana, y la conciencia de nuestra responsabilidad personal.
    El Islam como alternativa
    Decir que el Islam puede hoy aportar soluciones a los problemas planteados
    por la quiebra de la hegemonía occidental no significa:
    —Que pueda llevarlo a cabo solo.
    —Que guarde soluciones preparadas para los problemas de nuestro tiempo.
    Por el contrario, los dos principales obstáculos para el florecimiento del
    Islam contemporáneo son:

    a) La presunción y la ignorancia de los otros. El Islam temprano, el del
    primer siglo de la Hégira, se extendió en menos de un siglo desde el Indo a
    los Pirineos, no por la conquista militar, sino porque supo integrar a todas
    las grandes culturas anteriores y extraer una síntesis inédita, creadora, y
    porque millones de creyentes de todas las religiones se han identificado con
    él. El Islam sólo puede reemprender su marcha mediante la apertura a todas
    las sabidurías y a todas las creencias que pueda reunir.
    b) El triunfalismo, la presunción mortal de poseer respuestas hechas,
    formuladas mil años atrás por sus juristas y sus tradiciones.
    Decir que el Corán “no ha omitido nada” es decir que nos ha dado un sendero
    eterno, que ha definido los últimos y absolutos fines de nuestra acción. Lo
    que no excluye la responsabilidad, para el hombre, de descubrir en cada
    época, en condiciones siempre nuevas, los medios de realizar estos fines.
    Tratar de deducir del Corán o de la Sunnah una economía política acabada,
    una constitución política, o una enciclopedia sería reducir de forma
    ridícula el mensaje eterno a unas instituciones o teorías transitorias y
    coyunturales.
    El mensaje revelado nos aporta infinitamente más: los fines, los principios
    rectores eternos, inmutables, encaminando nuestra vida interior y todas
    nuestras acciones, públicas o privadas; para elaborar, en cada época, por
    medio de su interpelación siempre nueva, las respuestas a los problemas de
    la economía, la política y la cultura contemporáneas.
    Estos principios son simples:
    —en el plano económico: sólo Dios posee;
    —en el plano político: sólo Dios gobierna;
    —en el plano cultural: sólo Dios sabe.
    Sólo Dios posee
    “Todo lo que está en el cielo y en la tierra pertenece a Dios” dice el
    Corán.
    El hombre, su jalifa sobre la tierra, está encargado de dirigir, en el
    camino de Dios, esta propiedad.
    Esta concepción es opuesta a la del derecho romano que define la propiedad
    como “el derecho de utilizar y de abusar”.
    Para el musulmán, por el contrario, los deberes son anteriores a los
    derechos.
    El hombre, responsable de la propiedad de Dios, no puede disponer de ella a
    su gusto: no puede destruirla según su capricho, no puede gastarla, no puede
    dejarla en baldío, sin darle productividad por su trabajo, no puede
    amontonarla:
    “Anuncia un doloroso castigo a los que atesoran el oro y la plata sin gastar
    nada en el camino de Dios.
    Y la peor maldición, en el Corán, es la formulada contra el rico Abu Lahab,
    al cual su misma fortuna le condena: “que sus dos manos mueran, y que muera
    él mismo”, y es prometido a las llamas infernales (Sura 111).
    Todas las prescripciones del Corán, particularmente el zakat, transferencia
    social de la riqueza como exigencia religiosa, y la prohibición del riba, es
    decir, de todo enriquecimiento sin trabajo al servicio de Dios, tienden a
    impedir la acumulación de la riqueza en un polo de la sociedad y de la
    miseria en el otro.
    Dios, en el Corán, excluye radicalmente todo régimen social en el cual el
    dinero sea el fundamento de una jerarquía política. Por el contrario, dice
    sin lugar a dudas:
    “Cuando queremos destruir una ciudad... hacemos a los ricos detentadores del
    poder.
    Sólo Dios gobierna
    El Profeta creó en Medina una comunidad de un tipo radicalmente nuevo, que
    no está basada en el linaje, ni en la raza, ni en la posesión de un
    territorio, ni en unas relaciones de mercado, ni siquiera en una cultura
    común o en una historia; en definitiva, que no se fundamenta sobre nada que
    emane del pasado y que sea una herencia recibida, sino que crea una
    comunidad fundada exclusivamente en la fe, en esa respuesta incondicional a
    la llamada de Dios, cuyo ejemplo eterno nos lo ha dado Abraham. Tal
    comunidad está abierta a todos, sin considerar el origen.
    Nada, por ejemplo, es más contrario al espíritu de esta Ummah musulmana que
    la idea occidental del nacionalismo, es decir, de un mercado protegido por
    un Estado, y justificado por una mitología racial, histórica, o cultural. Se
    tiende hacer de la “nación” un fin en sí, en contradicción con la unidad
    humana, que es un caso particular del tawhid, llave de la bóveda de toda
    visión islámica del mundo.
    Así mismo el principio coránico de la shura, de la concertación, exige que
    en todo dominio y a todos los niveles, los miembros de la comunidad sean
    consultados para participar, bajo la mirada de Dios, en la elaboración y en
    la aplicación de las decisiones de cuyo destino depende. Este principio
    excluye a la vez todo el despotismo de un hombre, de una clase o de un
    partido, así como toda forma de democracia puramente estadística, delegada y
    alienada.
    Con respecto a la economía, nos atañe descubrir los medios para alcanzar
    estos fines, para aplicar estos principios inevitables en las condiciones
    históricas inéditas de nuestras sociedades, combatiendo el positivismo
    tecnocrático, el maquiavelismo político, los enfrentamientos nacionalistas
    arcaicos y perversos, los intercambios desiguales, la polarización de los
    bloques, y los equilibrios del temor.
    Sólo Dios sabe
    Al mismo tiempo que del triunfalismo esterilizador, debemos guardarnos de la
    ilusión de que se pueda encontrar en el pasado, sin esfuerzo de reflexión y
    de búsqueda, unas soluciones económicas para resolver nuestros problemas
    actuales, o bien una constitución política resuelta.
    Sería pueril reducir el Corán a una Enciclopedia, dispensando el esfuerzo
    encarnizado de búsqueda científica y técnica que hizo del mundo islámico el
    centro radiante de la cultura mundial en tiempo de la Universidad, esfuerzo
    de traducción y de asimilación de todas las grandes culturas del pasado, de
    Grecia y de Roma, de Persia y de la India, según la obligación islámica de
    ir a buscar la ciencia hasta en la China. De ese esfuerzo nació una síntesis
    original y una cultura orientada por la fe.
    El principio de base es que, al igual que sólo Dios posee, sólo Dios
    gobierna y sólo Dios sabe. Esto excluye la pretensión faraónica de usurpar
    el poder de Dios, o la ilusión de conservar un saber adquirido, absoluto,
    alcanzando un conocimiento de las causas primarias y de los últimos fines.
    El ejemplo de la Universidad Musulmana de Córdoba en el siglo X constituye,
    bajo este punto de vista, un modelo a través del cual hacer revivir el
    espíritu para desarrollar, en nuestra época, las ciencias de tal forma que
    no sirvan para la destrucción del hombre, sino para su expansión hacia el
    camino de Dios.
    En esta Universidad Musulmana de Córdoba, de los siglos X al XIII, floreció
    la cultura en su forma total bajo tres aspectos:
    — La ciencia: creando un método experimental para descubrir las relaciones
    entre las cosas y la interrelación de las causas.
    — La Sabiduría: como reflexión sobre el sentido de cada cosa, de su relación
    con Dios, en un mundo armonioso y único, donde la vida tiene una
    significación y una meta.
    — La fe: como testigo de que la ciencia no alcanza jamás la causa primera,
    ni la sabiduría el último final. La fe como conciencia de nuestros límites y
    de nuestros postulados. La fe como razón sin fronteras.
    Tal concepción de la ciencia y de las técnicas permitiría hoy, y es lo que
    le da su actualidad, impedir que nos conduzcan a un suicidio planetario.
    ¿Cómo trabajar en este renacimiento del Islam?

    Primeramente aprendiendo a leer el Corán, la “sunna de Dios”, y la del
    Profeta, tal y como el Corán nos ordena leerlo:
    —No leer el Corán ni la Sunna con ojos de muerto.
    —Dios ha dictado el Corán. Ha inspirado al Profeta.
    Son hombres, sin embargo, los que han escuchado e interpretado la “Sunna de
    Dios” y del Profeta. Hombres de fe y juristas pertenecientes a una época
    determinada de la historia. Nos apartamos de los estudios con respeto y con
    toda nuestra fe, con el deseo de resolver, según su ejemplo, nuestros
    problemas inspirándonos en unos métodos ideados para vivir el Corán en el
    nuevo imperio árabe, es decir, en unas condiciones históricas profundamente
    diferentes a las de la comunidad de Medina.
    No debemos dividirnos entre musulmanes tomando parte en querellas de otras
    épocas. Aquellos que actualmente dividen a los sunnitas de los chiítas son
    enemigos de todos los musulmanes. Pues no existe más que un Islam.
    No debemos tomar partido entre las escuelas jurídicas, porque cada una de
    ellas ha intentado resolver los problemas de otros tiempos y de otros
    pueblos. Su tarea no era la de resolver los nuestros, ni la de eludirnos de
    esta responsabilidad.
    El Profeta Muhámmad ha aportado un mensaje eterno y universal, dirigiéndose
    a todas las familias de la tierra.
    Está dicho en el Corán “Dios está presente en cada realidad nueva” (IV, 29).
    Y “no cesa de crear” (XXXV, 1). “Es el Viviente” (II, 255). No se dirige a
    seres muertos: debemos responder a esta interpelación eternamente viviente.
    — Sin imitación de Occidente.
    — Sin imitación del pasado.
    Consiste en imitar al Occidente desligar del Corán 220 versículos
    legislativos de entre más de 6.300, tratándolos según los métodos juristas
    romanos, es decir, tomarlos literalmente como artículos de leyes y deducir
    mecánicamente su aplicación, cualquiera que sea la época y la circunstancia.
    La revelación del Corán es opuesta al derecho romano. El derecho romano
    anuncia leyes abstractas de donde no queda más que deducir, por vía de
    silogismos, a la manera de Aristóteles, las consecuencias aplicables a tal o
    cual caso concreto.
    La revelación del Corán nos da ejemplos concretos de soluciones aportadas a
    un problema histórico determinado a partir de unos valores absolutos, de los
    principios inevitables y eternos emanados del mensaje.

    Dios nos dice:
    “Hemos propuesto a los hombres, en este Corán, toda clase de ejemplos.
    Probablemente reflexionarán”
    Esta “reflexión sobre los ejemplos” no debe ser una deducción mecánica, una
    caída del principio a sus consecuencias, sino, al contrario, una elevación,
    a partir del ejemplo histórico concreto, al principio eterno, absoluto, que
    ha inspirado esta solución y, después de haber reflexionado, volver hacia lo
    concreto para encontrar, por analogía, una respuesta a un problema histórico
    nuevo, inédito.

    Trabajo realizado por Sandra Navarro

    Corrientes Islámicas

    CORRIENTES ISLÁMICAS

    Buenos Aires (Télam-SNI, por Daniel Segal).- Los sangrientos enfrentamientos
    desatados en Irak tras el ataque a un mausoleo chiita, y la posterior
    represalia contra los sunnitas, tienen como protagonistas a las dos
    principales ramas del Islam, cuyas diferencias provienen desde hace casi
    1500 años. El islam fue fundado a comienzos del siglo VII por el profeta
    Mahoma, y es la más joven de las tres religiones monoteístas basadas en
    revelaciones (las otras CORRIENTES ISLÁMICAS)

    Buenos Aires (Télam-SNI, por Daniel Segal).- Los sangrientos enfrentamientos
    desatados en Irak tras el ataque a un mausoleo chiita, y la posterior
    represalia contra los sunnitas, tienen como protagonistas a las dos
    principales ramas del Islam, cuyas diferencias provienen desde hace casi
    1500 años. El islam fue fundado a comienzos del siglo VII por el profeta
    Mahoma, y es la más joven de las tres religiones monoteístas basadas en
    revelaciones (las otras dos son el cristianismo y el judaísmo).
    Tras la muerte de Mahoma, en 632, se produjeron conflictos sobre la sucesión
    legítima del Profeta (califato) y los muslin (musulmanes) se escindieron en
    sunnitas y chiitas. La diferencia está centrada en la determinación de quién
    debía suceder al profeta, según informó a Télam una fuente de jerarquía del
    Centro Islámico de Buenos Aires. Mahoma, quien se estima vivía entre el año
    570 a 632 d.C., anunció en La Meca las revelaciones del Dios uno y único
    (Alá), que le fueron transmitidas a través del arcángel Gabriel.
    Las enseñanzas de Mahoma no fueron aceptadas entonces en La Meca, por lo que
    el profeta emigró en 622 a Jathrib (que de allí en adelante se llamó
    Medinah, ciudad del Profeta). La emigración es llamada Hégira y es el
    comienzo de la cuenta del tiempo en el Islam. Para los munsulmanes, La Meca
    y Medina son los lugares más sagrados y meta de peregrinación de millones
    todos los años. El tercer santuario es Jerusalén, con la mezquita Al Aqsa,
    de la que, según la tradición, Mahoma pasó al Paraíso. Los sunnitas
    (seguidores de la Sunna, que relata vida y obra de Mahoma y es
    complementaria del Corán), consideraban que para la sucesión legal del
    profeta era condición suficiente que el califa sea capaz y adecuado para
    dirigir espiritual y secularmente a los musulmanes, y podía elegirse por
    consenso.
    Los chiitas, en cambio, exigen que el califa sea un pariente sanguíneo de
    Mahoma. Y tomaron su nombre de Shiat Alí (partido de Alí), primo, yerno y
    cuarto sucesor del profeta, que dirigió el Reino Islámico de 656 a 661 como
    cuarto de los grandes califas. Además, ambas ramas se transformaron con el
    tiempo en dos escuelas de interpretación jurídica, cada una basada en su
    consenso del Corán y la tradición profética, y divisiones de orden político,
    como quedó a la vista en las últimas elecciones en Irak.
    El derecho islámico, la Sharia, son las obligaciones religiosas derivados
    por sabios islámicos del Corán, que reglamentan la vida pública y privada de
    los munsulmanes. La Sharia regula no sólo las obligaciones religiosas, sino
    también el derecho familiar, el derecho penal, el derecho administrativo y
    el derecho de guerra.
    En la mayoría de los países islámicos, las regulaciones de la Sharia se han
    mezclado con el derecho secular, pero en países como Irán, Arabia Saudita y
    Pakistán siguen rigiendo como única fuente del derecho. En la actualidad,
    los chiitas representan alrededor del 12 por ciento de los alrededor de
    1.200 millones de musulmanes de todo el mundo, contra cerca del 88 por
    ciento que son sunnitas. Sin embargo los chiitas dominan los gobiernos de
    Irán e Irak.
    Finalmente, en el islam, como en todas las religiones universales, existen
    corrientes minoritarias radicales en las que a menudo argumentos religiosos
    son utilizados para fundamentar objetivos políticos o violentos. A esos
    grupos se los llama integristas.
    dos son el cristianismo y el judaísmo).
    Tras la muerte de Mahoma, en 632, se produjeron conflictos sobre la sucesión
    legítima del Profeta (califato) y los muslin (musulmanes) se escindieron en
    sunnitas y chiitas. La diferencia está centrada en la determinación de quién
    debía suceder al profeta, según informó a Télam una fuente de jerarquía del
    Centro Islámico de Buenos Aires. Mahoma, quien se estima vivía entre el año
    570 a 632 d.C., anunció en La Meca las revelaciones del Dios uno y único
    (Alá), que le fueron transmitidas a través del arcángel Gabriel.
    Las enseñanzas de Mahoma no fueron aceptadas entonces en La Meca, por lo que
    el profeta emigró en 622 a Jathrib (que de allí en adelante se llamó
    Medinah, ciudad del Profeta). La emigración es llamada Hégira y es el
    comienzo de la cuenta del tiempo en el Islam. Para los munsulmanes, La Meca
    y Medina son los lugares más sagrados y meta de peregrinación de millones
    todos los años. El tercer santuario es Jerusalén, con la mezquita Al Aqsa,
    de la que, según la tradición, Mahoma pasó al Paraíso. Los sunnitas
    (seguidores de la Sunna, que relata vida y obra de Mahoma y es
    complementaria del Corán), consideraban que para la sucesión legal del
    profeta era condición suficiente que el califa sea capaz y adecuado para
    dirigir espiritual y secularmente a los musulmanes, y podía elegirse por
    consenso.
    Los chiitas, en cambio, exigen que el califa sea un pariente sanguíneo de
    Mahoma. Y tomaron su nombre de Shiat Alí (partido de Alí), primo, yerno y
    cuarto sucesor del profeta, que dirigió el Reino Islámico de 656 a 661 como
    cuarto de los grandes califas. Además, ambas ramas se transformaron con el
    tiempo en dos escuelas de interpretación jurídica, cada una basada en su
    consenso del Corán y la tradición profética, y divisiones de orden político,
    como quedó a la vista en las últimas elecciones en Irak.
    El derecho islámico, la Sharia, son las obligaciones religiosas derivados
    por sabios islámicos del Corán, que reglamentan la vida pública y privada de
    los munsulmanes. La Sharia regula no sólo las obligaciones religiosas, sino
    también el derecho familiar, el derecho penal, el derecho administrativo y
    el derecho de guerra.
    En la mayoría de los países islámicos, las regulaciones de la Sharia se han
    mezclado con el derecho secular, pero en países como Irán, Arabia Saudita y
    Pakistán siguen rigiendo como única fuente del derecho. En la actualidad,
    los chiitas representan alrededor del 12 por ciento de los alrededor de
    1.200 millones de musulmanes de todo el mundo, contra cerca del 88 por
    ciento que son sunnitas. Sin embargo los chiitas dominan los gobiernos de
    Irán e Irak.
    Finalmente, en el islam, como en todas las religiones universales, existen
    corrientes minoritarias radicales en las que a menudo argumentos religiosos
    son utilizados para fundamentar objetivos políticos o violentos. A esos
    grupos se los llama integristas.

    Trabajo realizado por Vanessa Lemos y Jessica Jiménez

    miércoles, enero 17, 2007

    Judaísmo

    JUDAÍSMO

    -1º) Nº de fieles del judaísmo:

    El Judaísmo es una religión practicada por 13 millones de fieles apróxima.

    -2º)Origen del judaísmo y fundador:

    Fue fundada por Abraham 1500 años antes de Cristo, cuando hizo, según los judíos, un pacto con Dios, Jahvé, para llevar el mensaje bíblico al mundo. Esa alianza - que se recuerda con la circuncisión - exigió a los seguidores de Abraham un monoteísmo totalmente original dentro de la civilización idólatra en que vivían. Posteriormente Moisés recibió de Jahvé - o Jehová la Toráh o ley.

    3º)Creencias (la ley):

    Todas las leyes y creencias están contenidas en el libro sagrado de esta religión llamado la Toráh.Por ejemplo algunas de ellas son:

    -1º)A los niños se les circuncidan a los 8 días de nacer.

    -2º)El sabbat (sábado) es un día sagrado y de reposo.

    -3º)Esta prohibido comer cerdo y marisco.

    -4º)Un niño judío se convierte en Bar-mitzvah (adulto) a los 13 años.

    4º)¿Cuál es libro sagrado de esta religión?

    La Toráh también conocida como la ley de Moisés.Este libro está escrito en hebreo, la Toráh esta compuesta por los cinco primeros libros de la biblia (pentateuco), Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

    Estos libros contienen 613 mandamientos de los judíos así como la historia de los inicios de esta religión.

    5º)¿Cuál es el Dios de los judíos?

    Al Dios de los judíos lo llamaban también Yabeh.

    6º)Historia del judaísmo:

    2000 a.C.

    1200 a.C.

    900 a.C.

    587 a.C.

    Jerusalén (Israel)

    70 d. C.

    Abraham, profeta del judaísmo, cristianismo, e islam, nace en Ur, actual Irak. Por orden de Dios emigró a Canaán.

    Los hebreos se instalan en Canaán, en su mayor parte en el actual Israel, tras el éxodo de Egipto.

    931 a.C. el reino hebreo se divide entre Israel y Judea. En el 900 a.C. se escribe la Torá o Torah, los primeros cinco libros de la Biblia.

    Captura de Jerusalén, en el actual Israel, por los babilonios. Exilio de los judíos.

    Los romanos destruyen en Jerusalén el templo de Herodes. Actualmente solo queda en pie el Muro de las Lamentaciones.


    7º)¿Cuáles son las corrientes del judaísmo?

    1º)Judaísmo ortodoxo.

    2º)Judaísmo reformista.

    3º)Judaímo conservador.

    Trabajo realizado por Jessica Jiménez y Sandra Navarro

    Mahoma y la Meca

    BIOGRÁFIA DE MAHOMALa Meca (مكة المكرمة, Makka al-Mukarrama) es una ciudad de Arabia Saudita. Antiguamente llamada Makoraba (así la denomina Tolomeo en el siglo II), está situada al oeste de la Península Arábiga, en la región llamada Hiyaz. Ciudad natal de Mahoma, es la más importante de todas las ciudades santas del islam, visitada cada año por numerosos peregrinos. Antes de que Mahoma predicara el islam, ésta era ya para los paganos una ciudad santa, con varios lugares de importancia religiosa, entre ellos el más importante de todos: la Kaaba.

    En el siglo XVI, los turcos tomaron la ciudad que quedó bajo su dominio aunque dejaron que siguieran administrándola los jerifes hachemíes, descendientes de Mahoma y de su yerno Ali. En el año 1916 el jerife Husayn ibn Ali se covierte en rey del Hiyaz tras un levantamiento contra el poder otomano que se conocería como Rebelión Árabe. La Meca fue capital de este efímero reino, que en 1924 fue conquistado por los saudíes y anexionado a su reino de Arabia central (en 1932 ambos territorios pasarían a llamarse Arabia Saudí).

    LA MECA

    Árabe de la tribu de Coraix (Quraysh), el profeta nació en La Meca (مكة) en 571[1] y murió en Medina (península Arábiga), el 8 de junio de 632. Ambas ciudades se encuentran en la región de Hiyaz en la actual Arabia Saudí. Hijo póstumo de Abd Allah ibn Abd al-Muttalib, miembro del clan de los hashimíes, fue acogido y educado primero por su abuelo Abd al-Muttalib y luego por su tío paterno Abu Talib, padre de su primo y futuro califa Ali.

    Trabajó como mercader en la ruta caravanera entre Damasco y La Meca a las órdenes de Jadiya, hija de Juild (خديجة بنت خويلد ), una viuda rica veinte años mayor que él, con la que acabaría casándose. Tuvo cuatro hijas, así como algunos hijos que no llegaron a adultos. Dijo haber recibido la primera visita del ángel Gabriel a los 40 años de edad (aproximadamente en 612). Describió esta visita como un mandato para memorizar y recitar los versos enviados por Dios que posteriormente fueron escritos en el Corán. El arcángel Gabriel le indicó que había sido elegido como el último de los profetas y como tal predicó la palabra de Dios sobre la base de un estricto monoteísmo, prediciendo el Día del Juicio Final.

    De acuerdo con el Corán Mahoma era analfabeto (ummi), hecho que la tradición musulmana considera una prueba que autentifica al Corán (Al-Qur'ān, القران), libro sagrado de los musulmanes, como portador de la verdad revelada. Durante su vida, Mahoma confió la conservación de la palabra de Dios (Allah الله), trasmitida por Gabriel (Yibril, جبريل), a la retentiva de los memoriones, quienes la memorizaban recitándola incansablemente. A la muerte del profeta, sus sucesores vieron la necesidad de plasmar sus palabras por escrito, debido a la primordial importancia de conservar el mensaje original en toda su pureza, sin el menor cambio ni de fondo ni de forma. Para ello emplearon materiales como las escápulas de camello, sobre las que grababan los versículos del Corán.

    Mahoma no rechazó completamente las religiones judía y cristiana, pero afirmaba haber sido enviado por Dios para completar y perfeccionar sus enseñanzas. Sin embargo, sus enseñanzas eran atacadas por mucha gente, al punto que se vio obligado a salir de La Meca y radicarse en Yathrib (después llamada Medina) con sus seguidores. En esta ciudad comenzó a consolidar su movimiento religioso. Seguidamente se desató una guerra entre La Meca y Yathrib en donde los seguidores de Mahoma resultaron victoriosos. La organización militar que surgió de esta guerra continuó la lucha conquistando la Arabia. A la fecha de la muerte de Mahoma, había unificado toda la Península Arábica y expandido la religión islámica en esta región, así como en parte de Siria y Palestina.

    Posteriormente los sucesores de Mahoma extendieron el dominio del imperio árabe a Palestina, Siria, Mesopotamia, Persia, Egipto, el Norte de África y España. era un moro colgaooooooo

    [editar] La vida de Mahoma

    Mahoma en brazos de su madre (ambos velados) en una miniatura turca. El arte islámico no suele representar a Mahoma, y cuando lo ha hecho (en ilustraciones orientales medievales, principalmente) ha sido en la mayoría de los casos con el rostro velado.

    Mahoma en brazos de su madre (ambos velados) en una miniatura turca. El arte islámico no suele representar a Mahoma, y cuando lo ha hecho (en ilustraciones orientales medievales, principalmente) ha sido en la mayoría de los casos con el rostro velado.

    [editar] Fuentes de información sobre la vida de Mahoma

    Las fuentes de información sobre la vida de Mahoma se encuentran en el Corán, las biografías, sira, y los hadices. Las biografías más antiguas que se conocen son La vida del profeta de Dios de Ibn Ishaq (año 768) y la biografía escrita por al-Waqidi (año 822). Ibn Ishaq escribió la biografía 120 años después de la muerte de Mahoma. La tercera fuente, los hadices, contiene dichos y acciones de Mahoma.

    [editar] Vida anterior a la predicación

    Mahoma nació en una familia próspera en la ciudad de La Meca. No se tiene certeza acerca de la exacta fecha de su nacimiento, pero ésta fue entre el año 570 y el 571. Su padre, Abd Allah, falleció antes de que él naciera y el niño fue criado por su abuelo paterno Abd al-Muttalib de la tribu Quraysh. Se dice que poco después de su nacimiento fue puesto al cuidado de una mujer beduina, Halima, pues se consideraba que la vida en el desierto era más sana y segura para los niños. A los seis años, Mahoma perdió a su madre, Amina, y a los ocho perdió a su abuelo, quedando bajo la tutela de su tío Abu Talib, un líder de la tribu Quraysh, la más poderosa de La Meca.

    En aquella época La Meca era un centro comercial próspero, principalmente porque existían varios templos que contenían diferentes ídolos, lo cual atraía un gran número de peregrinos. Mercaderes de diferentes tribus visitaban La Meca en la época del peregrinaje cuando las guerras tribales estaban prohibidas y podían contar con un viaje seguro. En su adolescencia, Mahoma acompañó a su tío por sus viajes a Siria y otros lugares. Por tanto, pronto se convirtió en una persona con amplia experiencia en las costumbres de otras regiones.

    Posteriormente Mahoma se convirtió en mercader y una de sus clientes era Jadiya, una rica viuda de 40 años. Mahoma, que contaba con 25 años había impresionado a Jadiya y ésta le propuso matrimonio en el año 595. Por costumbre árabe, los hijos menores no recibían herencia razón por la cual él no la recibió ni de su padre ni de su madre.

    Jadiya tuvo seis hijos con Mahoma, dos varones y cuatro mujeres. Todos nacieron antes que Mahoma recibiera la primera revelación. Sus hijos Al-Qasim y Abdullah murieron en la infancia en La Meca. Sus cuatro hijas se llamaban Zainab, Ruqayyah, Umm Kulzum y Fátima. Mahoma también tuvo otro hijo con Mariyah Al-Qibtía (Mariyah, la copta) después de mudarse a Medina. Ese séptimo y último hijo se llamaba Ibrahim. Igualmente que sus hermanos varones, Ibrahim falleció en su niñez. Se dice que él murió a sus diecisiete o dieciocho meses de edad.

    [editar] Las primeras revelaciones

    Mahoma recibiendo la revelación del ángel Gabriel en una miniatura iraní del siglo XV. Aquí el profeta aparece con el rostro descubierto, algo que no es habitual.

    Mahoma recibiendo la revelación del ángel Gabriel en una miniatura iraní del siglo XV. Aquí el profeta aparece con el rostro descubierto, algo que no es habitual.

    Mahoma era de carácter reflexivo y rutinariamente pasaba noches en una cueva (Hira) cerca de La Meca en meditación. Los musulmanes creen que en el año 610, mientras meditaba, Mahoma tuvo una visión del ángel Gabriel. Esta visión perturbó a Mahoma, pero su esposa Jadiya le aseguró que se trataba de una visión real y se convirtió en su primera discípula.

    Hasta su muerte, Mahoma dijo recibir frecuentes revelaciones, si bien fue mucho más tarde que la primera revelación. En 613 Mahoma comenzó a predicar las revelaciones. La mayoría de la gente no le hicieron caso, algunos inclusive se burlaron, pero un pequeño grupo le creyó y se convirtieron en sus seguidores.

    [editar] Rechazo

    A medida que los seguidores de Mahoma comenzaron a aumentar en número, se convirtió en una amenaza para los jefes de las tribus locales. La riqueza de estas tribus se basaba en la Kaaba, el recinto sagrado de sus ídolos de los árabes y el punto principal religioso de La Meca. Si rechazaran a dichos ídolos, tal como Mahoma predicaba, no habría peregrinos hacia La Meca, ni comercio, ni riqueza. El repudio al politeísmo que denunciaba Mahoma, era particularmente ofensivo a su propia tribu, la Quraysh, por cuanto ellos eran los guardianes de la Kaaba. Es por esto que Mahoma y sus seguidores se vieron perseguidos.

    En el año 619 la esposa de Mahoma Jadiya falleció, así como su tío Abu Talib. Este año se conoce como el "año de la tristeza". El clan al que pertenecía Mahoma lo repudió y sus seguidores sufrieron hambre y persecución.

    [editar] Isra y Miraj

    En el año 620, Mahoma hizo un viaje en una noche que es conocido como Isra y Miraj. Isra es la palabra en árabe que se refiere a un viaje milagroso desde La Meca a Jerusalén, específicamente al lugar conocido como Masjid al-Aqsa. Isra fue seguida por el Mi'rāŷ, su ascensión al Cielo, donde recorrió los siete cielos y se comunicó con profetas que le precedieron como Abraham, Moisés.

    [editar] La Hégira

    Mahoma y los primeros musulmanes durante la Hégira. Manuscrito afgano de h. 1425.

    Mahoma y los primeros musulmanes durante la Hégira. Manuscrito afgano de h. 1425.

    Para el año 622 la vida de la pequeña comunidad musulmana en La Meca no sólo era difícil, sino también peligrosa. Las tradiciones musulmanas afirman que hubo varios atentados contra la vida de Mahoma, quien finalmente decidió trasladarse a Medina, un gran oasis agrícola donde había seguidores de Mahoma. Rompiendo sus vínculos con las lealtades tribales y familiares, Mahoma demostraba que estos vínculos eran insignificantes comparados con su compromiso con el Islam, una idea revolucionaria en la sociedad tribal de la Arabia. Esta migración a Medina marca el principio del año en el calendario islámico. El calendario islámico cuenta las fechas a partir de la Hégira (هجرة), razón por la cual las fechas musulmanas llevan el prefijo AH (año de la Hégira).

    Mahoma llegó a Medina como un mediador, invitado a resolver querellas entre los bandos árabes de Aws y Khazraj. Logró este fin absorbiendo a ambas facciones en la comunidad musulmana y prohibiendo el derramamiento de sangre entre los musulmanes. Sin embargo, Medina era también el lugar donde vivían varias tribus judías. Mahoma esperaba que estas tribus lo reconocieran como profeta, lo cual no ocurrió. Algunos académicos afirman que Mahoma abandonó la esperanza de ser reconocido como profeta por los judíos, y que, por tanto, la alquibla, es decir la dirección en la que rezan los musulmanes, fue cambiada del antiguo templo de Jerusalén a la Kaaba en La Meca.

    En Medina, Mahoma se enfrentó a las tres tribus judías que había. Dos fueron expulsadas y la tercera masacrada, decapitando a todos los judíos varones de un sablazo y vendiendo a mujeres y niños como esclavos (sura 33, v. 26/27). Todos sus bienes fueron confiscados (Sura 59, v.8).

    Todavía quedaba una tribu judía en el oasis de Jaibar, una zona muy prospera a unos 150 km. de Medina. Allí se habían refugiado muchos judíos medineses. Los agricultores judíos, aterrorizados por las hordas de saqueadores árabes, pactaron con Mahoma la entrega de la mitad de la cosecha a cambio de permitirles seguir cultivando en el oasis. Los musulmanes, que despreciaban la agricultura, aceptaron. Este acuerdo tuvo gran repercusión porque sirvió de base a la futura relación de dhimmitud a la que fueron sometidos judíos y cristianos en tierras conquistadas por los musulmanes. Mahoma emitió un documento que se conoce como La Constitución de Medina (en 622-623) en la cual se especifica los términos en que otras facciones, particularmente los judíos, podían vivir dentro del nuevo estado islámico. De acuerdo con este sistema, a los judíos y cristianos les era permitido mantener su religión mediante el pago de un tributo (no así a los practicantes de religiones paganas). Este sistema vendría a tipificar la relación entre los musulmanes y los dhimmis y esta tradición es la razón de la relativa estabilidad que normalmente existía en los califatos árabes.

    [editar] La Guerra

    Mahoma recibe una revelación durante una batalla. Manuscrito oriental medieval.

    Mahoma recibe una revelación durante una batalla. Manuscrito oriental medieval.

    Las relaciones entre La Meca y Medina rápidamente se deterioraron. En La Meca toda las propiedades de los musulmanes fueron confiscadas, mientras que en Medina Mahoma lograba alianzas con las tribus vecinas.

    Los seguidores de Mahoma comenzaron a asaltar las caravanas que se dirigían a La Meca. En marzo de 624, Mahoma condujo a trescientos guerreros en un asalto a una caravana de mercaderes que se dirigía a La Meca. Los integrantes de la caravana lograron rechazar el ataque y posteriormente decidieron dirigir una represalia contra los musulmanes, enviando un pequeño ejército a invadir a Medina. El 15 de marzo de 624, en un lugar llamado Badr, ambos bandos chocaron. Si bien los seguidores de Mahoma numéricamente eran tres veces inferiores a sus enemigos (trescientos contra mil), los musulmanes ganaron la batalla. Éste fue el primero de una serie de logros militares por parte de los musulmanes.

    [editar] El dominio de Mahoma se consolida

    Para los musulmanes, la victoria de Badr resultaba una ratificación divina de que Mahoma era un legítimo profeta. Después de la victoria, y una vez que el clan judío de Banu Qainuqa fue expulsado de Medina, los ciudadanos de este lugar adoptaron todos la fe musulmana y Mahoma se estableció como el regente de facto de la ciudad.

    Después de la muerte de su esposa, Mahoma se casó con Aisha, la hija de su amigo Abu Bakr (quién posteriormente se convertiría en el líder de los musulmanes tras la muerte de Mahoma). En Medina también se casó con Hafsah, hija de Umar (quien luego sería el sucesor de Abu Bakr). Estos casamientos sellarían las relaciones entre Mahoma y sus principales seguidores.

    La hija de Mahoma, Fátima, se casó con Ali, primo de Mahoma. Otra hija, Ruqayyah, se casó con Uzman pero ella falleció y después Uzman se casó con su hermana Umm Kulzum. Estos hombres, en los años subsiguientes, surgirían como los sucesores de Mahoma (califas) y líderes políticos de los musulmanes. Por tanto, los cuatro primeros califas estaban vinculados a Mahoma por los diferentes matrimonios. Los musulmanes consideran a estos califas como los rashidún (الخلفاء الراشدون) que significa "guiados".

    [editar] Continúa la guerra

    En 625 un jefe de La Meca, Abu Sufyan, marchó contra Medina con 3.000 hombres. En la batalla que se llevó a cabo el 23 de marzo no quedó ninguno de los dos bandos victorioso. El ejército de La Meca afirmó haber ganado la batalla, pero quedó muy diezmado como para perseguir a los musulmanes de Medina y ocupar la ciudad.

    En abril de 627, Abu Sufyan emprendió otro ataque contra Medina, pero Mahoma había cavado trincheras alrededor de la ciudad y pudo defenderla exitosamente en lo que se conoce como la Guerra de las Trincheras.

    Después de esta batalla, los musulmanes que sospechaban que la tribu judía de Banu Qurayza emprendieron guerra contra éstos, derrotándolos. Los hombres de la tribu fueron decapitados y las mujeres y niños fueron tomados como cautivos.

    Tras la victoria de la Guerra de las Trincheras, los musulmanes expandieron su influencia a través de conversiones o conquistas de varias ciudades y tribus.

    [editar] La conquista de La Meca

    Antes de su muerte en 632, Mahoma había consolidado su dominio sobre la península de Arabia

    Antes de su muerte en 632, Mahoma había consolidado su dominio sobre la península de Arabia

    En el año 628, la posición de Mahoma era lo suficientemente fuerte para decidir su retorno a La Meca, esta vez como un peregrino. En marzo de ese año, se dirigó a La Meca seguido de 1.600 hombres. Después de diversas negociaciones, se firmó un tratado en pueblo cercano a La Meca llamado al-Hudaybiyah. Si bien a Mahoma no se le permitió entrar en La Meca ese año, las hostilidades cesaron y a los musulmanes se les permitió el acceso a la ciudad en el año siguiente.

    El tratado duró solo dos años, ya que en 630 los regentes de La Meca rompieron dicho tratado. Como consecuencia de esto, Mahoma con un ejército de más de 10.000 hombres marchó hacia La Meca, la cual conquistó sin que encontrara resistencia. Mahoma declaró amnistía a los pobladores de la ciudad, muchos de los cuales se convirtieron al Islam. Mahoma destruyó los ídolos de la Kaaba y, por tanto, el peregrinaje en adelante sería al lugar sagrado del Islam.

    La capitulación de La Meca y la derrota de las tribus enemigas Hunayn permitió a Mahoma tomar control de Arabia. Sin embargo, Mahoma no constituyó ningún gobierno, sino que prefirió gobernar a través de las relaciones personales y tratados con diferentes tribus.

    [editar] La vida familiar de Mahoma

    Desde 595 hasta 619, Mahoma sólo tuvo una esposa, Jadiya, una rica mujer de La Meca que contaba con 40 años cuando se casó. Después de su muerte se casó con Sawdah; y al poco tiempo con Aisha, hija de Abu Bakr —quien posteriormente sucedería a Mahoma—. Según algunos hadices, Aisha contaba con 6 años cuando fue prometida al profeta, que tenía 54, aunque el matrimonio se consumó cuando ella tuvo 9. Hay sin embargo estudiosos musulmanes que creen que dichos datos son erróneos y que Aisha era considerablemente mayor.[1] Más tarde se casó con Hafsa, con Zaynab (quien era mujer de su hijo adoptivo Zaid), Ramlah, hija de un líder que combatió a Mahoma y con Umm Salama, viuda de un combatiente musulmán. También se casó con una cristiana de nombre María y con una judía de nombre Safiah. Posteriormente tuvo varias otras esposas, de número impreciso entre éstas 9 reseñadas que afirman casi todos los expertos como seguras, y las más de 20 que algunos le estiman. Algunas de estas mujeres eran esposas de seguidores de Mahoma muertos en batalla, mientras que otras eran hijas de sus aliados.

    [editar] La muerte de Mahoma

    Muerte de Mahoma en un manuscrito otomano de 1596.

    Muerte de Mahoma en un manuscrito otomano de 1596.

    Después de una corta enfermedad, Mahoma falleció el 8 de junio de 632 en la ciudad de Medina a la edad de 63 años.

    Abu Bakr, el padre de Aisha, la tercera mujer de Mahoma, fue elegido por los líderes de la comunidad musulmana como el sucesor de Mahoma (califa), pues éste era el favorito de Mahoma. Cualquiera que hayan sido los hechos, lo cierto es que Abu Bakr se convirtió en el nuevo líder del Islam. La mayor parte de su corto reinado la pasó combatiendo tribus rebeldes en lo que se conoce como las Guerras Ridda.

    [editar] Descendientes de Mahoma

    A Mahoma le sobrevivieron su hija Fátima y los hijos de ésta. Los chiítas afirman que el esposo de Fátima, Alí y sus descendientes son los verdaderos líderes del Islam. Los sunníes no aceptan esta afirmación, si bien respetan a los descendientes de Mahoma.

    Los descendientes de Mahoma son conocidos por diferentes nombres tales como sayyid, y sharif. Muchos líderes y nobles de los países musulmanes, actuales y pasados, afirman ser descendientes de Mahoma con variables grados de credibilidad, tales como la dinastía fatimí del Norte de África, los idrisíes, la actual familia real de Jordania y los imanes ismaelitas que usan el título de Agha Khan.

    [editar] Significado histórico de Mahoma

    Al-Masjid al-Nabawi en Medina. En esta mezquita se encuentra la tumba de Mahoma y de los dos primeros califas, Abu Bakr y Umar ibn al-Jattab

    Al-Masjid al-Nabawi en Medina. En esta mezquita se encuentra la tumba de Mahoma y de los dos primeros califas, Abu Bakr y Umar ibn al-Jattab

    Antes de su muerte en el año 632, Mahoma había establecido al Islam como una fuerza social, política y religiosa y había unificado a la Arabia. Algunas décadas después de su muerte sus sucesores conquistaron Persia, Egipto, Palestina, Siria, Armenia y gran parte del Norte de África, y cercaron dos veces Constantinopla, aunque no pudieron conquistarla, lo que les impidió avanzar hacia Europa del Este.

    Entre los años 711 y 716 comienza una presencia árabe de casi ocho siglos en la Península Ibérica, y en 732, cien años después de la muerte de Mahoma, el avance árabe en Europa Occidental es detenido a las puertas de Francia en la Batalla de Poitiers.

    Bajo los gaznavíes, en el siglo X, el Islam se extendió a los principales estados hindúes al este del río Indo, en lo que es actualmente el norte de la India. La expansión del Islam continuó pacíficamente a diversas regiones del África y del Sudeste de Asia. El Islam cuenta actualmente con más de mil millones de seguidores, siendo la segunda mayor religión del mundo, después del cristianismo.

    [editar] Veneración por Mahoma

    El frontispicio del cuarto de Aisha en el Masjid Al-Nabawi en Medina. En este cuarto se encuentran las tumbas de Mahoma y los dos primeros califas del Islam (Abu Bakr y Umar).

    El frontispicio del cuarto de Aisha en el Masjid Al-Nabawi en Medina. En este cuarto se encuentran las tumbas de Mahoma y los dos primeros califas del Islam (Abu Bakr y Umar).

    Los musulmanes profesan amor y veneración por Mahoma (aunque nunca adoración religiosa):

    Cuando se habla de Mahoma siempre se precede con el título de Profeta y es seguido de la frase "bendígale Dios y le dé su paz" (sal-la allahu 'alaihi wa sal-lam صلّى الله عليه وسلّم) o "la paz y la oración estén con él" ('alaihi as-salatu wa as-salam عليه الصلاة والسلام)..

    Existe mucha música musulmana en alabanza a Mahoma, especialmente la música devota de los sufíes.

    Algunos musulmanes celebran el nacimiento de Mahoma con grandes festividades. La mayoría sunní no lo hace, pues consideran que estas festividades son innovaciones modernas contrarias al espíritu del Islam y a la prescripción coránica.

    Aparte de las historias canónicas del Hadiz, compilación de dichos sobre la vida del Profeta y sus compañeros, aproximadamente un siglo tras la muerte de Mahoma, existen innumerables relatos acerca de su nacimiento y vida.

    Trabajo realizado por Tamara y Mª Ángeles